Los sensores agrícolas miden en tiempo real la humedad del suelo, la temperatura, la conductividad eléctrica y otras variables del cultivo. Con esos datos se decide cuándo regar y cuánto fertilizar a partir de lo que pasa de verdad en la parcela, no por calendario ni a ojo.
Medir antes de regar: menos agua desperdiciada y plantas mejor nutridas.
Te ayudamos a elegir qué medir según tu cultivo, tu suelo y tu sistema de riego, dónde colocar los sensores y cómo interpretar las lecturas, para que la información se convierta en decisiones concretas en la finca.
Qué aportan los sensores a tu cultivo
Estos son los beneficios más habituales en cultivos de campo abierto y de invernadero:
En zonas tropicales y en invernadero las condiciones cambian rápido. Un exceso de riego favorece las enfermedades de raíz y lava los nutrientes, y un déficit frena el crecimiento. Los sensores permiten corregir a tiempo.
Combinadas con el software de cálculo de fertirriego, las lecturas de los sensores sirven para ajustar la solución nutritiva y la frecuencia de riego a cada fase del cultivo.
Antes de instalar nada revisamos contigo el agua disponible, el tipo de suelo o sustrato y el tamaño de los lotes, para que la inversión sea proporcionada a tu explotación.
Si ya tienes sensores instalados, también te ayudamos a interpretar sus datos y a integrarlos en tu plan de riego y fertilización.

